Cada 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Audición, una iniciativa impulsada a nivel global para promover el cuidado de la salud auditiva y prevenir la pérdida de audición.
Escuchar bien no solo nos permite comunicarnos: impacta directamente en la calidad de vida, el rendimiento escolar, el desempeño laboral y el bienestar emocional. Sin embargo, muchas veces recién prestamos atención cuando aparecen los primeros síntomas.
La buena noticia es que una gran parte de los problemas auditivos pueden prevenirse con información adecuada y controles a tiempo.
¿Cuáles son las principales causas de pérdida auditiva?
La pérdida auditiva puede tener múltiples causas, y no todas están relacionadas con la edad.
Entre las más frecuentes se encuentran:
- Exposición prolongada a ruidos intensos (música alta, maquinaria, tránsito).
- Uso inadecuado de auriculares.
- Infecciones del oído no tratadas.
- Envejecimiento natural del sistema auditivo.
- Factores genéticos.
- Algunas enfermedades crónicas.
La exposición al ruido es hoy uno de los factores más relevantes, especialmente en jóvenes y trabajadores expuestos a ambientes sonoros elevados.
Daño por ruido: un riesgo cada vez más frecuente
El oído interno contiene células sensoriales muy delicadas. Cuando se exponen a sonidos intensos durante períodos prolongados, pueden dañarse de forma irreversible.
Algunas situaciones cotidianas que pueden generar daño acumulativo:
- Escuchar música con auriculares a volumen alto.
- Asistir a recitales sin protección auditiva.
- Trabajar con maquinaria industrial sin protección adecuada.
- Permanecer largos períodos en ambientes con ruido constante.
Una regla práctica es la del 60/60: usar auriculares a no más del 60% del volumen máximo y no más de 60 minutos continuos sin descanso.
Uso responsable de auriculares: qué tener en cuenta
Los auriculares forman parte de la vida cotidiana, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. La clave no está en eliminarlos, sino en utilizarlos de manera consciente y responsable.
Es recomendable mantener el volumen en niveles moderados y evitar la exposición prolongada sin pausas. Escuchar música durante horas sin descanso puede generar un daño acumulativo que no siempre se percibe de inmediato. También es importante no quedarse dormido con los auriculares puestos, ya que esto prolonga innecesariamente la estimulación sonora.
Optar por dispositivos con cancelación de ruido puede ser una buena estrategia, ya que permiten escuchar con claridad sin necesidad de aumentar el volumen para aislar sonidos externos. Una señal simple para saber si el volumen es excesivo es observar si otra persona cercana puede escuchar claramente lo que estás reproduciendo: si eso ocurre, probablemente el nivel sea más alto de lo aconsejable.
Pequeños ajustes en el uso diario pueden marcar una diferencia significativa en la salud auditiva a largo plazo.
Señales tempranas de disminución auditiva
Detectar a tiempo una alteración auditiva permite intervenir de manera más eficaz.
Algunas señales de alerta incluyen:
- Necesidad de subir cada vez más el volumen del televisor.
- Dificultad para entender conversaciones en ambientes ruidosos.
- Sensación de oído tapado frecuente.
- Zumbidos persistentes (acúfenos).
- Pedir repetición constante en diálogos.
En niños, también puede observarse:
- Dificultad para seguir instrucciones.
- Bajo rendimiento escolar.
- Falta de respuesta cuando se los llama.
Ante cualquiera de estos signos, es importante consultar con un profesional.
Recomendaciones según la etapa de la vida
El cuidado de la salud auditiva no es igual en todas las etapas. Las necesidades y riesgos cambian según la edad y el contexto, por eso es importante adaptar la prevención a cada situación.
En la infancia, es fundamental prestar atención a las infecciones de oído y tratarlas de manera adecuada para evitar complicaciones. También conviene reducir la exposición a ruidos intensos y estar atentos a posibles señales de dificultad auditiva, especialmente en edad escolar. Si un niño presenta problemas para seguir instrucciones o bajo rendimiento asociado a la comprensión verbal, un control auditivo puede ser clave para detectar alteraciones a tiempo.
En los adultos mayores, los cambios en la audición pueden aparecer de forma gradual. Por eso se recomienda realizar chequeos periódicos y no minimizar síntomas como el zumbido persistente o la dificultad para entender conversaciones, sobre todo en ambientes ruidosos. Consultar de manera temprana permite evaluar opciones y mantener una mejor calidad de vida.
En el caso de trabajadores expuestos a ruidos fuertes, la prevención es parte esencial de la rutina laboral. Utilizar protectores auditivos certificados, respetar las normas de seguridad y realizar controles médicos periódicos son medidas indispensables para evitar daños acumulativos que, muchas veces, pasan desapercibidos hasta etapas avanzadas.
La prevención auditiva debe adaptarse a cada etapa y contexto.
¿Cuándo consultar a un especialista?
Se recomienda consultar cuando:
- Aparecen síntomas persistentes.
- Existe una exposición frecuente a ruidos intensos.
- Se perciben cambios progresivos en la audición.
- Hay antecedentes familiares de pérdida auditiva.
La evaluación temprana permite confirmar el diagnóstico y, en caso necesario, iniciar tratamientos o medidas correctivas.
La importancia de la prevención y el acompañamiento
Cuidar la audición es parte del cuidado integral de la salud. Incorporar hábitos preventivos, realizar controles y consultar ante dudas evita complicaciones futuras.
Desde OSDEPYM promovemos la prevención como eje central del bienestar. Las campañas de concientización como el Día Mundial de la Audición nos recuerdan que pequeñas acciones cotidianas pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida.
Preguntas Frecuentes
En la mayoría de los casos, el daño por ruido es permanente. Por eso la prevención es fundamental.
Se recomienda no superar el 60% del volumen máximo y hacer pausas cada 60 minutos.
No. Si el zumbido es frecuente o persistente, es importante consultar con un especialista.
Sí. Ante cualquier sospecha de dificultad auditiva o bajo rendimiento escolar asociado, es recomendable una evaluación profesional.
